
Un sábado de tantos que sacábamos a Lola, Manuel, pisa una botella de vidrio con los dos pies, sin querer, y medio que se cayó, lo gracioso es que él dice que fue apropósito, es obvio que fue sin querer y que fue gracioso porque casi se cayó, pero porque fue sin querer, y es el día de hoy que me sigue diciendo : Ay gorda lo hice a propósito! Cómo me río cada vez que te lo cuento, y cómo te enojas cada vez que no te creo tu mentira de que fue apropósito. Es obvio que fue sin querer.
(te dije que lo iba a subir)